Historias, curiosidades y todas las voces de La Caja 198, un podcast de Rosana Sáez Muñoyerro.
Volvemos por el día de la Justicia Social para contarte la visión de Aránzazu San Ginés, directora de voces y arte sonoro del podcast, quien nos revela cómo se consiguieron los pasajes más artísticos (y sobrecogedores)… y por qué. 

La Caja 198 ha sido un regalo, en primer lugar por la temática y en segundo lugar por el planteamiento.  

Rosana, autora y directora, tenía claro que quería visibilizar un momento y un lugar cargados de oscuridad y silencio, desde la perspectiva de quienes, habiendo sufrido tanto, han buscado la sanación en el reconocimiento público de una injusticia.  

Pero también quería hacerlo desde un espacio cargado de ternura y belleza. 

Lo bello y lo siniestro en pugna. Como la vida misma. 
Sólo que, esta vez, lo malo NO ganaría la batalla. 

Así que esta se convirtió también en mi tarea: las “ficciones de no ficción”, como las llamó Rosana, se alimentarían de verdad y de poesía. La crueldad y el dolor formarían parte de ellas, como formaron parte de los hechos reales que se recuerdan, pero en ningún caso se impondrían.

Con esta premisa construí las piezas que causan contraste, fijan conceptos, dan espacio a los datos y acompañan…en el prólogo, el episodio 2 “los 7 de Pajares”, el episodio 7 “Los Caminos de Evaristo (y sus cunetas)” y el epílogo

Pensaba en el silencio impuesto por el miedo, en el silencio que nos ahoga y en las palabras que condenan. Precisamente por eso quería que todo estuviera cargado de voz: la voz siempre presente, en primer plano o como un susurro y sin demasiados efectos sonoros explícitos. El objetivo era contar el relato de quienes se fueron y de un viento sonoro que los despierta y habla por ellos.
En “Los caminos de Evaristo”, por ejemplo, hay un susurrar constante de voces que de vez en cuando llegan fugazmente a primer plano. 

 Si algo tenía claro con esta pieza es que el diseño sonoro debía tener dos protagonistas principales: la maravillosa banda sonora de Rafael Lucas –algo distorsionada además- y las voces

 Todo –salvo el discurso de Evaristo, en la impresionante voz de José Sacristán- debía ser abstracto, inquietante, nada claro y a la vez perfectamente evidente para potenciar lo que se intuye y lo que sentimos

 En cuanto a las voces, qué decir: Sacristán, Climent, los hermanos de Lima, Siminiani… y tantas otras que han colaborado con nosotras, sin contar con las versiones a capella de Rozalén en cada cabecera. Un sueño.

Aránzazu­ 

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